Este es el momento de recurrir a grandes cabezas capaces de echar de lado los doctrinarismos políticos, y poder expresar puntos de vista pragmáticos que contribuyan a la integración y reconciliación nacional. Se trata de ubicar los mejores puntos de opinión y unirlos bajo un criterio objetivo, positivo y patriota; puntos que puedan unir derecha e izquierda, al igual que oriente y occidente; ¡puntos que puedan salvar a Bolivia!

Nos envuelve un cinismo y anarquía palpable  en el que nos vemos encausados con vigor histórico! En este flujo de eventos adversos innegables, queda aún espacio para proponer una plataforma realista, altruista, y sin compromisos, que nos impulse a mejor futuro. La metodología justa es la que desecha los errores intelectuales y se concentra en resaltar los elementos que contribuyen a una solución al servicio de las mayorías nacionales. El poner a la luz los puntos fundamentales del empleo, la educación, y la salubridad, por ejemplo,  vienen al caso. No obstante, hay factores ausentes que contribuyen directamente a un patriotismo conciente y responsable. Estos factores son los elementos indispensables de toda nación, pero sólo cuando se plasman en unidad nacional al servicio de los más pueden adquirir rumbo y causa propios. Bajo este sólido concepto nacional podremos recién ver surgir a la verdadera nación boliviana junto a todos sus componentes vitales.  

Dada la marisma y el conflicto anárquicos que reinan en Bolivia, son necesarias las opiniones amplias, honestas, e  incluyentes para poder motivar impulsos sociales justos y cabales. La ausencia de liderato en todas las esferas de influencia política y social nos hunden cada vez más en un lodo de pasiones negativas que perjudican a todos, sobretodo a los más necesitados. El gobierno  sólo logrará motivar la confianza y la fe en el espíritu de nuestro sufrido e incrédulo pueblo, cuando reconozca la posición protagónica de las grandes mayorías en la conducción de los destinos nacionales.  Entonces sí se evidenciará el triunfo añorado de la nación boliviana. De lo contrario, nos esperan los espejismos de la vanagloria y el eventual deterioro total de la nación. El cambio que se avecina necesitará de capital humano intelectual que se perfila inaccesible y ausente. Esperamos que la democracia se consolide tarde o temprano, pero por el momento es sólo esperanzador y no factible, y está de por medio salvar a la patria toda.  

Jaime O-Z