El ser humano recibe cerca de 400.000 datos de información por segundo, de los cuales tiene la capacidad de usar 2.000. La elección de los datos precisos a usarse depende del A.D.N. humano y de las experiencias acumuladas en el cerebro. Esto explica porqué después de dejar conversar a dos personas que tienen poco en común, y luego interrogarles por separado sobre lo conversado, tienden a dar diferentes interpretaciones. 

A veces las versiones son diametralmente opuestas o conflictivas. La causa es nuestra disposición humana a interpretar datos de acuerdo a nuestra matriz de conciencia propia. Es decir, vivimos realidades imaginarias separadas , como cuando leemos un libro o vemos una película. El cerebro tan solo interpreta los cinco sentidos de acuerdo a su capacidad y precondición, o prejuicio, y no que los sentidos reflejen una realidad absoluta, unificadora y universal. La excepción viene cuando los eventos que observamos (o absorbemos) son tangiblemente irreversibles, es aquí donde la realidad nuestra y la de los demás se sincronizan  y dejan de ser tan solo individuales. Nuestra Intranet humana refleja entonces una realidad holográfica homogénea a la de los demás. Ejemplo: el colapso de las Torres Gemelas en Manhattan después del ataque terrorista; o la devastación del Tsunami en Asia Sur; o el masivo movimiento social en Bolivia; o la muerte de Juan Pablo II. Precisamente, la muerte es la realidad unificadora y el matriz universal de la conciencia humana. ¿A qué viene todo esto?  

En Bolivia vivimos irrealidades nacionales como las que se viven en los ‘ghettos’ de las grandes ciudades de EEUU, o en las villas de África Occidental, o en la Chechenia rusa. En todos estos casos, los conceptos en común de un grupo social oprimido no son compartidos por los de un grupo opresor- que refleja la básica condición humana del egoísmo. Así tenemos una multiplicidad de elucidaciones de nuestra realidad social, exacerbadas por las limitaciones de la política doctrinaria que quiere servir de intérprete. Conforme la realidad tangible irreversible se acerca (como la muerte), los bolivianos empezamos a concebir en forma más universal nuestra realidad, aunque a veces demasiado tarde. Este es el momento cuando se empieza a evidenciar una sincronización interpretativa nacional. En el caso actual de la situación boliviana, es como aprender a conocernos a nosotros mismos apenas apretado el gatillo suicida. El papel de liderato, en el caso de Bolivia y los demás conflictos mundiales, consiste en adelantarse a que los eventos lleguen a la irreversibilidad total, y proponer caminos a seguirse que formen una matriz de conciencia más generalizada, y convenzan o eduquen a la mayoría de la población nacional sobre una interpretación positivista y pragmática de interés mayoritario. Esto es tener visión, que es una condición primordial de cualquier gobernante que no sea egoísta, ignorante, o estúpido. No es cuestión de doctrinas (de derecha o izquierda), sino de visualización del común denominador más provechoso para la mayoría nacional. El dejar que la realidad se manifieste por sí misma, en el caso de los conflictos sociales, es dejar perdurar y profundizar las diferencias sociales, llegándose a condiciones no deseadas. Y precisamente es lo que vemos en las calles, donde miles de seres humanos se suicidan por tener un concepto de realidad en común que no es compartido por el resto de la sociedad. Ambos mundos están convencidos de su veracidad y validez. ¡No esperemos a que la sincronización de la conciencia nacional llegue demasiado tarde, como la muerte, porque puede ser trágico! ¡Adelantémonos con elementos de visión que nos unifiquen y salven! ¡Llenemos el vacío de liderato nacional con nuestras opiniones honestas y constructivas, que sincronicen nuestras conciencias hacia el bien común!  

Jaime Otero-Zuazo

http://bolivia.indymedia.org/es/2005/06/18824.shtml