Hay comentaristas alrededor del mundo muy interesados, por diferentes razones, en Bolivia. Simpatizan con diversos sectores políticos; sin embargo, los hay también que parecen más interesados en Bolivia por su potencial de generar riquezas y el deseo de poseerlas. Debe existir por supuesto, otros a sueldo de intereses políticos y comerciales. Cada vez que estos comentaristas critican cualquier sector adverso a sus intereses, aprovechan de generalizar y menospreciar a todos los bolivianos. Como aquel decir que Bolivia podría ser como Suiza, si tan sólo tuviera suizos en vez de bolivianos.

 

A pesar, o como consecuencia, de estos embates periodísticos, despertamos a la realidad de lo que lógicamente se piensa y no se dice: que Bolivia es un país envidiable y apetitoso a las fauces mercantiles extranjeras, y que además posee el potencial de convertirse en un oasis de progreso económico y social. Precisamente si las estadísticas muestran tan mínimo retorno sobre la inversión en una Bolivia nula, solo quedan ganancias cuesta arriba en los beneficios a cobrarse cuando se consolide la nación boliviana y se aprovechen sus riquezas. Creciendo bajo índices de retorno como los de Chile o Brasil, Bolivia, dados los recursos naturales y su situación geografía, podría tranquilamente superar a estos países en el retorno a cualquier tipo de inversión.

 

Carlos Alberto Montaner, el escritor cubano que radica en España, es uno de los comentaristas más trillados que se constituye en un mal alimento intelectual y emocional sobretodo para la juventud boliviana que necesita nuevas perspectivas de lo que puede llegar a ser Bolivia. Montaner avergüenza a propios conservadores americanos y españoles por su aferrado y dogmático odio al castrismo (y a toda expresión latinoamericana que no responda a su modelo ideológico estrecho). Montaner no solo tilda de “fracasada” y "catastrófica" a Bolivia, sino a toda Latinoamérica (lean su artículo "Intelectuales y políticos fracasaron en Latinoamérica") Cuando en un último artículo (“Bolivia o El Fracaso De Una Nación”) menciona que Evo Morales "es un dirigente cocalero, radical y colectivista, de la familia ideológica de Hugo Chávez y Fidel Castro", se olvida, por ejemplo, de fuentes de inspiración como ser: los jefes de Gobierno de Polonia, Marek Belka, de España, José Luis Rodríguez Zapatero, y de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva; el presidente de los socialistas europeos, Poul Nyrup Rasmussen, y el primer ministro sueco, Göran Persson. Pero eso sí, bajo su "modelo ideológico simplista mercantil" se satisface de que existan otros candidatos como Jorge (Tuto) Quiroga “prudentes demócratas prooccidentales que creen en el mercado". La estúpida pregunta de Montaner en dicho artículo: ¿Por qué se suicida políticamente este pueblo?, es un insulto a la inteligencia del heroico pueblo boliviano que diariamente lucha por su reivindicación social contra todos los obstáculos posibles. Pero la respuesta del propio Montaner denota que no se puede ocultar la realidad conflictiva boliviana y quienes la pueden resolver. Nos dice Montaner: "¿Por qué se suicida políticamente este pueblo? La respuesta la obtuve, indirectamente, de un dato aportado por Myles Frechette, ex embajador de Estados Unidos en Colombia, en un reciente ensayo: porque la república boliviana ha fracasado sistemáticamente en algo tan esencial como mejorar las condiciones de vida de la mayoría de la sociedad". Y, en otra sección del artículo Montaner nos confiesa: "La responsabilidad de este desastre inevitablemente incrimina a la élite dominante, y en primer lugar a los políticos que no supieron crear un clima social y jurídico en el que proliferaran las empresas, mejorara el sistema educativo, y en el que las diversas etnias que conviven en el país –quechuas, aymaras, mestizos y blancos– se integraran con un mayor nivel de armonía." Montaner claramente empieza su artículo por atrás sólo para insultar a un amigo de Castro y luego nos anuncia lo que las movilizaciones sociales bolivianas vienen clamando hace varios años.

 

Es cierto, las cosas no han marchado muy bien en la historia republicana de Bolivia, pero: ¿Bolivia "fracasada" y "catastrófica"? ¡El país sin problemas que lance la primera piedra! Los EEUU, por ejemplo, se definieron integralmente sólo después un siglo de existencia y una tremenda guerra civil que aún se siente y no se resolvió por completo. Y ni qué decir de los europeos con sus fracasos de integración y un futuro limitado. Es fácil para un comentarista de ideología estrecha y simplista subrayar la historia bajo la visión única del comercio externo o del gas o cualquier otra singularidad comercial. Pero hablemos más bien de lo que no profundiza el escritor (circunscribiéndose así tan solo al siglo XX): el tema de la integración nacional y la realización de un ajuste social que modernice a Bolivia y converja al 80% de sus ciudadanos, hoy marginados, a dictaminar su propio destino. No se trata tan solo de dogmas de izquierda, sino de realidades sociales que no se resolvieron con los modelos forzados por economistas de primer semestre y doctores de la corrupción. Por su geopolítica, recursos, extensión y diversidad en todo, Bolivia es una nación muy compuesta y con un potencial amplio para encaminarse al progreso económico, político y social esperado.

 

Tengamos cuidado con el apetito comercial que despiertan ciertos escritores al exponer nuestras riquezas como mal utilizadas, y la falta de conformidad al comercio de otros países. Es verdad que Bolivia posee mucho y que se pueden hacer todo tipo de proyectos de oriente a occidente, y de norte a sur, siempre integrándose a una u otra red o anillo externos. Pero lo esencial para los bolivianos es la consolidación e integridad nacionales. Esto de que hay "conflictos culturales", "conflictos de modernización", "conflictos con los blancos", de que "los indígenas no podrán", son fallas de composición y juicio que tratan de empujar la idea de que Bolivia debería dejar de ser una nación, para provecho de intereses no muy visibles pero obvios.

 

Bolivia no puede planificar su futuro confinándose a las limitaciones de otras naciones; ha sido difícil robustecer nuestra nacionalidad, pero ahora que por fin se acerca el momento de la integración y el desarrollo para la mayoría nacional y el nacimiento de la verdadera Bolivia, ya no nos podemos echar atrás. La diversidad entre oriente y occidente, o mestizo e indígena, no es motivo para la separación nacional, al contrario, es un elemento más en la gran variedad de recursos que posee Bolivia para proclamarse como uno de los países mejor dotados del planeta. Si no hay gas hay turismo; si no hay minerales hay hidrocarburos; etc. etc. Por eso es que debemos dejar los palcos y unirnos a la liberación e integración de nuestra patria participando en el gran debate nacional y en la refundación de Bolivia, basada en una democracia participativa y mayoritaria, garantizando incluso los derechos de las minorías hoy reinantes. Este es un momento de madurez histórica que nos lanzará inevitablemente a un futuro promisorio y justo.

 

Quedan, entonces, rezagados los conceptos ideológicos faltos de entendimiento histórico y sincronización humana a los que todavía se aferran insosteniblemente los círculos letrados y económicos obsoletos. Un país como los EEUU nunca hubiera surgido si hubiese existido un afianzamiento egoísta por el poder político que no permita aprovechar el talento y el espíritu nacional del 80% de su población. 

[ARRIBA]

 

Jaime Otero-Zuazo

http://www.mre.gov.br/portugues/noticiario/internacional/selecao_detalhe.asp?ID_RESENHA=190801

http://bolivia.indymedia.org/es/2005/12/24572.shtml

http://www.lapatriaenlinea.com/index.php?option=com_content&task=view&id=16855&Itemid=136

http://www.lapatriaenlinea.com/index.php?option=com_content&task=view&id=16913&Itemid=136