ESCUCHANDO EL MENSAJE DE CASA CAMPESTRE DE PIÑAMI

 

Los que se sacrificaron y lucharon por el cambio abrieron el camino para que la sociedad boliviana, en todos sus estratos, pueda acceder al poder político que atienda sus necesidades sectoriales, sin oligarquías corruptas y paternalistas que pretendan ser los indispensables y únicos terciarios del modernismo.

 

Corporativismo”, y el llamado “asambleísmo”, son algunos de los ‘cargos en contra’ que se depositan a los píes del flamante presidente electo Evo Morales Aima, inclusive antes de su asunción al poder político de la nación. Las observaciones de los críticos vienen en respuesta a la modalidad en la conformación y la reestructuración del ejecutivo anunciada en la Casa Campestre de Piñami por Evo Morales. Algunos críticos reaccionan a la propuesta de Morales basados en los conceptos tradicionales burocráticos que asumen la ejecución centralizada del proyecto de gobierno sin responsabilidad directa en la administración de fondos por parte de los socios del gobierno. Cuando Juan Perón gobernó, la injerencia de los sindicatos era en su mayoría externa- sugería y reclamaba, muchas veces en las calles, en vez de participar en el proceso de principio a fin, sobretodo en el manejo de los fondos públicos. Perón oía, pero no incorporó una metodología de gobierno que asegure un orden de procedimiento agregado. Perón se aisló, se debilitó y fue depuesto. A la hora crítica no pudo depender de una infraestructura partidaria sólida, ni en el ejército, ni en los sindicatos débilmente vinculados. Los últimos días de su gobierno fueron muy solitarios.

 

Evo Morales tiene el mandato democrático que le permite elegir su base política de soporte. Él busca a los que impulsaron el cambio y la revolución social que se vive hoy en Bolivia: el pueblo mismo- representado en sus diferentes manifestaciones sociales. Simplemente por que no hay conocimiento e imaginación, no se debe echar al niño junto al agua de la bañera. Estamos en la nueva era de organizaciones creativas y funcionales, generadoras de soluciones y metodologías de acción y triunfo, tanto en las salas corporativas como en los proyectos gubernamentales.

 

En el caso de Bolivia en el siglo XXI, hay tres factores que desafían y destituyen la ineficiencia política y administrativa actuales, así como la fricción burocrática de procesos horizontales o verticales de organización pública.Un gobierno socialmente organizado, como el que se nos anuncia, posee a su alcance, hoy en día, los elementos tecnológicos, metodológicos y direccionales que llegan a definir el verdadero modernismo: aquel que rompe el estancamiento distributivo del recurso nacional, beneficiando a los ciudadanos todos en verdadera armonía de desarrollo social y progreso humano- pese a los intereses creados que pese. La acumulación de la riqueza en nuestra nación, al igual que el aumento del ahorro interno, y el refuerzo de la producción nos demandan un modelo dinámico y transparente; pero la realidad nacional es tal, que no se puede elaborar ningún plan administrativo o político sin la inclusión y participación sociales. Las herramientas tecnológicas y gerenciales podrán abrir las puertas de nuestro atraso y permitirnos salir de los llamados “subdesarrollo” y “cuarto mundo” donde nos encajonan las estadísticas; pero necesitaremos, además,  de fortaleza moral y espíritu patriótico para lograr las metas sociales de buen gobierno. Como corolario de este acometimiento, las empresas nacionales no tendrán que depender tan solo del supuesto “arranque” de la industrialización de los hidrocarburos, u otros proyectos dirigidos hacia afuera, pero también podrán desplazar a las industrias sociales ineficientes de hoy, como ser las consultoras y ONGs que indirectamente absorben, sin beneficio proporcional, los recursos y fondos sociales puestos a la disposición de Bolivia en la lucha  contra la pobreza y en el impulso de su economía.

 

Los EEUU se han beneficiado de la inclusión empresarial en la administración de su programa espacial, por ejemplo, como apoyo a los programas científicos, del que se han derivado un sinnúmero de industrias y beneficios multiplicativos. La administración de la salud pública bajo el gobierno de Irlanda ha permitido el crecimiento de la industria biotecnológica, que hoy sostiene gran parte del presupuesto celta. Las empresas nacionales, de igual manera, podrán ser los contratistas del pueblo, y no de los políticos, para encontrar soluciones eficientes a la administración y el uso de fondos y proyectos sociales, usando los elementos de tecnología y organización como los que han hecho de las microfinancieras y otras industrias bolivianas un éxito.

 

La mala interpretación de las posibilidades de éxito de un gobierno social, en un punto trascendental de nuestra historia, se deriva de la limitación intelectual y profesional que la capacidad de darle vida imputa. Evo Morales no será, por cierto, un Perón. Más bien podrá conformar y reestructurar un ejecutivo dinámico y eficiente al servicio de todos los intereses sociales siempre y cuando los representantes sociales asuman la responsabilidad de ejecutar una administración transparente, justa, equitativa y eficiente de los fondos sociales que les corresponda junto a todos los demás sectores, o de lo contrario atenerse al veredicto drástico de sus sectores y el pueblo. El resto del edificio administrativo de gobierno y la conducción de la política social agregada estará, Congreso mediante, en las manos políticas y líderes del sexagésimo primer presidente de Bolivia y su equipo de gobierno. [ARRIBA]

 

Jaime Otero-Zuazo

http://www.bolpress.com/opinion.php?Cod=2005122229

http://bolivia.indymedia.org/es/2005/12/24946.shtml