El pulso del tiempo no aguarda, y su transcurso impostergable nos lleva rápidamente hacia un futuro que ni la imaginación puede alcanzar. Lo que muchas veces consideramos como crucial para nuestros intereses inmediatos, mañana probablemente será insignificante, provincial, y hasta irrisorio.

 La señal de radio-frecuencia del implante milimétrico, ubicado en la zona subcutánea de la mano izquierda de Narda, automáticamente ajusta la temperatura de la habitación a su estado de salud. Se prende la luz a la intensidad requerida por sus delicados ojos, y el telecomputador se activa para recibir comandos de voz. Cualquier signo de emergencia en su salud será notificado a los servicios paramédicos sin esfuerzo humano de por medio. Hoy es el gran día en el que la abuela de 70 años viajará, después de un trasplante de corazón hace pocos días en Oruro, a visitar a sus nietos en Santa Cruz- aquellos que heredaron El Qollasuyu.

  “¡Qué lejos parece aquella época de 2006 cuando se inició la nueva República Boliviariana del Qollasuyu!”, recuerda Narda. “Y pensar que entonces muchos pensábamos que la nacionalidad dependía de algún símbolo o nombre del siglo XIX. Y que era más importante saber las letras del himno, que preocuparnos por la pobreza nacional. Apenas se salvó la patria entonces de una desintegración y hubo mucha tensión de por medio cuando la soberanía fue amenazada por organizaciones y grupos de intereses creados, protestando la refundación de la república. Como alumna de ingeniería en la UMSA, no aceptaba en 2006, al igual que mi familia, que se pretendiera la refundación y la implementación de los cambios en la Constitución qollasuyana: me parecía muy arriesgado, casi una locura.” La sonrisa asoma a los labios de la abuela al pensar que estaba tan equivocada y que pensaba tan a la antigua.  “De todos modos”,  suspira Narda, “El Qollasuyu en toda su forma se manifestó más afín con los tiempos modernos. Además, fue un golpe de mercadeo genial para la imagen de la economía y el país: fue como si se hiciera realidad lo largamente esperado por el resto del mundo. Por fin la nación se ubicó en el planeta, bajando de la órbita constante del subdesarrollo y el atraso.”

  Es cierto, en términos económicos la refundación de la república fue como lanzar al mercado un nuevo modelo de autojet que se convierte en éxito inmediato y seguro, considerando la basta penetración de productos y servicios nacionales en los mercados mundiales desde esa época. El Qollasuyu se convirtió en un país de vanguardia y originalidad, que era lo que una generación nueva de visionarios parecía anticipar. Después de décadas, muchos de los problemas y malentendidos durante la fundación de la república parecen provenir de una era de irreflexión, deshonestidad y egoísmo. No todos eran iluminados, pero perduró el patriotismo de una nueva generación política, a pesar de los políticos tradicionales que constantemente confabulaban por desprestigiar cualquier cambio con marcado paternalismo hacia los indígenas y las mujeres, hasta que ya nadie les creyó. Muchos pasaron años en prisión bajo las nuevas leyes contra la corrupción que marcaron una nueva era moral y ética. Otros de ellos pasaron al olvido como símbolo nebuloso de una época de estancamiento y corrupción.

  “Lo que más me alegró fue la restauración de los valores familiares”, recapacita Narda, “porque estábamos al borde de perdernos en un materialismo decadente por un lado y una pobreza asfixiante por otro. Hoy se controla y castiga severamente la corrupción. Los jóvenes no están alienados por el propagandismo cultural, y diferencian lo válido y real de lo ilusorio y vano. Y los viejos como yo estamos muy bien atendidos. ¡Que hubiera sido de nosotros de otra forma! Tal vez hubiéramos terminado como en Europa y otros centros mundiales: con los cuerpos y mentes enfermos.”

  A la voz de “noticiero” de Narda, el telecomputador emite la señal precompuesta de servicios noticiosos de todo el mundo, traducidos a cualquier idioma. Narda continúa su reflexión: “Pensar que el traductor multilingüe adoptado internacionalmente, gracias a su eficiente uso por el ejército israelí, está basado en el idioma aymará, que en su composición silábico-matemática se convirtió en lazo digital estándar entre cualquier lengua. ¡Qué orgullo que aquel idioma otrora puesto en cuestión existencial, hoy es imprescindible en los sistemas informativos mundiales, y es enseñado en las mejores universidades del mundo! ¡Qué ironía haber despreciado tantos otros tesoros ocultos en esta tierra por tanto tiempo! Por suerte mis nietos aprendieron este esperanto tecnológico moderno a temprana edad. Ellos están viviendo lo inimaginable años atrás, desprovistos de sentimientos cortos, llenos de salud y una actitud de ser campeones en este planeta lleno de peligros ambientales y bélicos.”

  El Qollasuyu es hoy en día una de las Zonas de Paz y Ecología mundial asignadas por la ONU, donde no se permite ninguna intromisión política o militar foránea, para resguardar la frágil geopolítica mundial- Groenlandia y Suiza son otras de estas zonas.

  Mientras ve las noticias, Narda goza de un nutrido menú de alimentos orgánicos nacionales, que son un lujo en otros países por sus cualidades médicas, pero que para los qollasuyus es rutinario. Narda toma sus medicamentos, incluyendo un compuesto de coca para mejorar su sistema inmunológico. Otros estupefacientes sintéticos han remplazado a la cocaína y otras drogas del pasado. Hoy el Chapare es un paraíso de producción alimenticia y de turismo. Junto al despegue del deporte y del sistema quasi-gubernamental de la administración de la salud, que resultó un gran éxito, el joven de hoy es un cúmulo de salud. Ahora la juventud es alta, fuerte y muy bien educada, aunque rodeada de complacencias que le impide una mayor idea práctica de lo que transcurrió en El Qollasuyu para llegar a este punto de modernidad y progreso.

  La voz de Narda comanda: “Noticias nacionales”. La primera que ve es el último aterrizaje de una nave espacial china en la Pista Internacional Espacial en el altiplano, a 50 kilómetro de La Paz. A Sonia le gusta guardar información de estas maniobras increíbles en los archivos de su biblioteca virtual para compartirla luego con sus nietos, uno de los cuales piensa ser uno de los tantos astronautas bolivianos que rutinariamente vuelan al espacio extraterrestre, desde el convenio espacial de 2020.

  Otra noticia analiza las industrias de alta tecnología que abundan en el país. La destreza manual que se destacó en los tejidos milenarios realiza maravillas, junto a los sistemas modernos, en la nanomanufactura, la biotecnología y otros campos, produciendo robots microscópicos para operaciones sin invasión; los RFID como los que lleva María en la mano, microtransmisores, semiconductores biológicos, en fin: toda una amalgama de industrias que deshizo el concepto arcaico de la necesidad de una salida al mar o de los hidrocarburos y la minería para mejorar las exportaciones y la economía. “Y pensar que ahora Chile es el socio principal de Bolivia”, recapacita Narda, “¡cómo cambiaron los tiempos!”

  El Qollasuyu también exporta información de los varios laboratorios de estudio físico-cósmico, biológico-genético y demás, que gracias al control de los recursos por medio de bancos de datos y patentes nacionales, producen respetables regalías de la exportación controlada de la ‘inteligencia’, y alimentan el conocimiento y aprendizaje científico en las numerosas universidades nacionales. El Qollasuyu también exporta telecomunicación y energía, además de ser vía complementaria de varios sistemas de transporte sudamericano.

  Las noticias prosiguen con un enfoque en la zona oriental de El Qollasuyu, donde se levantaron increíbles industrias petroquímicas, eficiente agroindustria y una rica industria turística, proveyendo a la región con grandes beneficios directos, gracias a los cambios de 2006. La refundación solucionó el problema antiguo, hoy visto como increíble, del enfrentamiento entre oriente y occidente. Se emprendió tal progreso que ahora esta región goza de uno de los más altos estándares de vida en América.

  Por fin las noticias favoritas de Narda: las narraciones de las maravillas naturales de este país, que lo hacen uno de los más visitados por turistas. “¡Gracias a Dios que el control ambiental fue parejo al crecimiento de esta industria que es, por demás, la más importante del país!”, piensa Narda. “Los recursos naturales agotables como los hidrocarburos, gracias a Dios, fueron explotados también en armonía con el entorno natural y sin el apuro que se anticipaba antaño, cuando creíamos que los hidrocarburos eran todo y que se estaba desperdiciando una oportunidad única. Hoy el gas es vendido exclusivamente como recurso preciado del planeta, y sólo para casos estratégicos mundiales, bajo supervisión de la ONU. De todos modos, este es un asunto de tratados internacionales, como lo son las últimas armas hidronucleares, espaciales y biogenéticas, gracias a Dios nunca usadas. En cuanto a las necesidades energéticas domésticas, ya el litio potosino propagó la energía solar en el territorio andino;  y otros recursos renovables del agro son combustibles para una de las zonas energéticas más integradas del planeta.”

  El telecomputador anuncia a Narda que su servicio de transporte la recogerá prontamente para llevarla, en un autojet de suspensión aérea, hasta la estación de trenes maglev, de donde se desplazará hacia Santa Cruz a 500 kilómetros por hora.

 

  Una vez en el maglev, apenas tiene tiempo de concluir su reflexión: “Cómo no quisiera volver al pasado y traer de vuelta a un grupo representativo de esa gente que tanto discutió el tema de efectuar las reformes institucionales después de la Constitución qollasuyana, y que desperdiciaron tanto tiempo y causaron tantos enfrentamientos innecesarios.  Les mostraría que la refundación de la república el 2006, que fue impulsada por los movimientos sociales de entonces, despertó a la nación a un futuro ciertamente mejor; y que la terquedad de algunos no fue más que ceguera egoísta tratando de prevenir cambios a la facilidad de desfalcar a la nación sin consideración con los demás; y que, a pesar de haber llevado a la nación casi a la desintegración y la ruina, pudo más el sentido común de la mayoría, que al igual que en el plebiscito eleccionario de 2005, se levantó para asegurarse que el futuro sea tan digno como el pueblo que luchó por conseguirlo.”

Jaime Otero-Zuazo